The Get Down (crítica): la música disco llega a Netflix

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Que Netflix ha decidido que su nicho de público ha de ser algo parecido a «todo lo que pueda y más» es algo que ya podemos dar por confirmado. Series tan dispares como House of CardsStranger Things Lady Dinamite dan a entender que la plataforma va a intentar que cualquier franja de edad, sexo o preferencias por determinados tipos de series quede bien cubierta. Aquí y ahora vamos a hablar de los musicales, en los cuales Netflix se estrena con su última nueva serie, The Get Down.

Aviso: este artículo pretende analizar la primera parte (¿temporada?) de The Get Down, por lo que contiene ligeros spoilers que no destripan al completo la trama de la serie. Si tu decisión es continuar leyendo ahora no me hago responsable, de lo contrario vuelve más tarde.

Barrio del Bronx, año 1977. Ezekiel y Mylene son dos jóvenes que se han criado toda su vida juntos, teniendo ambos una pasión común: la música. Mientras uno tiene un gran talento para escribir temas con inteligentes y trabajadas rimas, ella posee una de las mejores voces no solo del barrio, sino de la ciudad. Pero vivir en uno de los barrios más peligrosos de New York no puede ser sinónimo de éxito fácil, y será en este camino hasta el éxito donde nos situaremos al comienzo de la serie.

The Get Down: Netflix a ritmo de Hip-Hop

La serie, producida por Netflix y con Baz Lurhmann como nombre estrella al producir y dirigir el primer episodio de la serie, fue lanzada el pasado 12 de agosto en el ya clásico formato binge-watching, sirviéndonos de golpe los 6 episodios que conforman esta primera parte de la serie. Dentro de ella, además del tema musical, veremos como la madurez y la difícil elección de un camino durante la juventud se convertirán en los pilares de la trama, observando a lo largo de estos 6 capítulos prácticamente una continua elección entre lo que Matrix popularizó como «la píldora roja o la píldora azul»: de tu elección depende tu camino.

Los personajes

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Esta idea se ve muy clara en los dos protagonistas: por una parte Ezekiel (Justice Smith), muchacho que vive con su tía y su novio debido a la muerte de sus padres, y que se debate entre el camino de letrista en un conjunto de música hip-hop, o el «camino del bien», en el cual un buen trabajo y unos estudios universitarios le llevarán fuera del violento y criminal Bronx. Si esta elección ya de por sí es complicada, entrarán una serie de factores importante para hacer aún más difícil la toma de esta decisión. Por una parte, los padres de Mylene, ultra-conservadores (su padre, Ramón Cruz, interpretado por un desaprovechado en mi opinión Giancarlo Espósito, es el pastor de una congregación religiosa) que no dejarán que su hija vaya con cualquier músico de hip-hop que se cruce por su camino. Y por otra parte, la aparición de Shaolin Fantastic (Shameik Moore), líder del futuro Get Down y  del que hemos de resaltar que tiene una de las mejores presentaciones de personaje de los últimos años, incluido ese aire oriental a lo Bruce Lee que le caracterizará durante toda la temporada. Este personaje pondrá a Ezequiel en una de los grandes dilemas de la serie: la vida correcta, o la vida de los escenarios.

The Get Down, trailer de la serie de Bazz Luhrmann

Por otra parte, encontramos a la mencionada anteriormente Mylene (Herizen F. Guardiola) , hija de un pastor ultra-conservador con un pasado más que oscuro que le lleva a esta exagerada redención y que, al igual que Ezekiel, deberá tomar la decisión de su vida: ser buena hija, no salir de la iglesia y del barrio, y mezclar su prodigiosa voz junto a las voces del coro de la parroquia, o convertirse en la estrella de la música disco que sueña ser. Para esta segunda opción contará con el apoyo de su tío Francisco Cruz (Jimmy Smits), un constructor con intención de revolucionar el barrio con la construcción de edificaciones de las cuales espera sacar tajada con el apoyo del candidato y posteriormente ganador de la alcaldía de New York, Ed Koch.

Junto a estos dos protagonistas, encontramos una multitud de personajes dispuestos a superar sus dicotomías personales: el mencionado Shaolin Fantasticm dividido entre su carrera como DJ y su trabajo como camello al servicio de la dueña Les Inferno, Fat Annie (interpretada por una enorme Lillias White); o Dizzee (Jaden Smith) y su posible bisexualidad mostrada en el último episodio, despertada por el grafitero Thor, en un momento en el que los homosexuales son considerados por determinados sectores de la población como enfermos frente a otros grupos sociales. (recuérdese el comentario del pastor Ramón Cruz cuando se entera de que su hija puede ser patrocinada por uno, y la tranquilidad que le da saber que es un judío)

La serie

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The Get Down ha sido publicitada no en base a sus protagonistas, sino poniendo como estrella de la producción a Baz Lurhman, conocido director de éxitos como El Gran Gatsby Moulin Rouge, el cual además dirige el primer y excesivo capítulo de la serie, con su hora y media de duración. Sin embargo, factores como la fotografía, los planos situados en lugares poco frecuentes, o incluso el inteligente uso de la iluminación (la escena del último capítulo de Fat Annie y Shaolin, con una Lillias White camelandose en una imagen excesivamente iluminada a un Shameik Moore situado a su lado y casi en la oscuridad es un buen ejemplo de ello).

De la misma manera, destacan de manera abrumadora los montajes musicales, tanto de los tramos con solo una actuación (final del capítulo 2, con una Mylene interpretando el tema leit-motiv de la serie en una de las actuaciones que deberían pasar a la historia de las series de la televisión), como en tramos donde dos temas en dos situaciones diferentes quedan entremezclados de manera magistral (comienzo del capítulo 5, con Ezekiel y Mylene en dos lugares diferentes combinando música e imágenes en uno de los comienzos de capítulo más intensos de la serie).

Igualmente, hemos de mencionar la diferente sintonía de cabecera de todos los capítulos de The Get Down, la cual nos resume y sitúa en el punto donde nos quedábamos en el capítulo anterior mediante un rap compuesto por el propio Ezekiel, quizá ya mostrándonos el futuro de este letrista

La segunda parte

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Aviso: No continues leyendo si no has visto al completo la totalidad de los episodios disponibles, pues contiene spoilers de los últimos capítulos

Antes de continuar, no se si quizá por cuestiones de puro marketing o producción, pero parece ser que estos seis capítulos no conforman lo que consideramos una temporada de la serie, sino solo una parte de ella, quedando los otros 6 capítulos pendientes de emisión para el año 2017.

Más allá de la nomenclatura utilizada, The Get Down nos plantea un escenario donde estos personajes en su mayoría parece que han elegido su propio destino, tanto en lo musical (Mylene comienza a sonar en todas las radios, mientras que Ezekiel queda pendiente de Get Down después del éxito de la batalla de DJ’s), como en lo personal.

Personalmente, no espero una segunda parte demasiado alejada de esta primera, pero si ligeramente diferente, pues creo que este conflicto ya queda totalmente cerrado en el último capítulo que podemos ver hasta la fecha, con los destinos de los protagonistas prácticamente encauzados. Ahora bien ¿serán capaces de congeniar, complementar y crear un futuro común ambos protagonistas? Esa es la gran pregunta que esperamos quede respondida en el 2017.

Daniel L. Andreo

Daniel L. Andreo

Estudiante de musicología. Escribo sobre música y televisión. I know who killed Laura Palmer.