Strangers Things y su siniestro origen

Stranger things
Stranger Things es la serie del verano, nadie lo discute. Pese a que Netflix ha estrenado recientemente The Get Down, Stranger sigue siendo la reina de la temporada estival.

La mezcla de nostalgia de los 80 y los grandes relatos de terror al estilo Stephen King ha enamorado a los espectadores, y el proyecto de ciencia-ficción de los hermanos Duffer nos ha encandilado, pero como casi todo muchas veces la realidad supera a la ficción. Hoy os traemos el extraño origen de la aclamada Stranger Things.

La sinopsis oficial de Stranger Things reza lo siguiente: «Situada en Hawkins, Indiana, en la década de 1980,Stranger Things narra la búsqueda de un niño que desaparece bajo circunstancias sospechosas. Su madre (Ryder) inicia una investigación con las autoridades locales para esclarecer la desaparición de su hijo y se desenreda una serie de misterios que involucran experimentos secretos realizados por el gobierno, aterradoras fuerzas sobrenaturales y a una niña muy extraña. Stranger Things es una carta de amor a los clásicos de culto de los 80’s en una historia de tres niños que se acercan a la edad adulta y que señala a una pintoresca comunidad en un mundo en el que los misterios se esconden debajo de la superficie»

Entra en la casa de los Byers de Stranger Things, en 360 grados

Stranger Things: Las referencias de la serie del verano

Uno de los aspectos que pasan más desapercibidos a lo largo de los 8 capítulos de curación de la serie  son los experimentos secretos del gobierno americano en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

En la serie se nombra el proyecto MKUltra. Este proyecto secreto es real, y es más conocido como un proyecto de control de mentes bajo el paraguas de la CIA. En su día se trato de una investigación ilegal, ya que se experimentaba con seres humanos algunos protocolos diseñados por la propia agencia de inteligencia, un sector del ejercito y partes de la industria química.

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Documento sobre el proyecto MKUltra, donde se especifica que se experimentará con aminales.

Estos experimentos consistían en el uso de drogas de diseño combinados con algunas de las técnicas utilizadas en los interrogatorios de la Guerra Fría. En estos interrogatorios se pretendía utilizar las drogas como método de tortura para lograr el control mental del individuo.

Dicho programa, iniciado en los 50, se prohibió en 1953.  No obstante se prolongó hasta los mediados de los 70.

Muchos ciudadanos americanos y canadienses fueron utilizados como ratas de laboratorio. Padeciendo el uso abusivo de drogas, como el LSD (del que se creía que era «el suero de la verdad»), hipnosis, aislamiento, privación sensorial, abuso verbal o sexual e incluso la tortura física.

Las ramas del proyecto MKUltra se extendían más allá del ejercito, e incluso hospitales y universidades estaban involucradas, junto con compañías médicas y farmacéuticas.

De hecho, Stranger Things nombra el proyecto en más de una ocasión. Los laboratorios Hawkins desarrollan de forma encubierta el proyecto, controlado por el gobierno norteamericano y su aparato militar. El jefe de policía, parece que sabe más de lo que dice, y mientras buscan a Will Byers vemos algunos datos del MKUltra mediante  recortes de prensa, microfichas o la propia introducción del Doctor Brenner.

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En Strangers Things, vemos como Ce es secuestrada de la que podría ser su madre, quien tomó parte de unos experimentos en los que podrían haberle suministrado drogas y otros procedimientos. Durante los experimentos Terry «pierde» a su bebé. La mujer a partir de este hecho pierde la cordura. El supuesto bebé perdido (Ce) pasa entonces a ser el sujeto de los experimentos del Doctor Brenner,  al que pasa a llamar Papá… En la serie vemos numerosos Flashbacks que nos permiten ver a la niña sometida a diferentes experimentos ( control mental, privación sensorial, entre otros). Así pues, Ce pasa a ser una arma del gobierno. Gracias a su control mental o teletransporte puede ver o escuchar lo que ocurre en otras partes del mundo, vease la Unión Soviética.

De hecho no es la primera vez que vemos este proyecto en la pantalla. Strangers Things vuelve a poner en el candelero un conflicto que ya mostraron en su día la saga Bourne, Sospechoso Cero o la reciente American Ultra.

Stranger Things: Vuelven los ochenta

Y es que cuando el hombre juega a ser un dios, las cosas no suelen acabar bien.