Making a Murderer: infoxificación emocional

Making a murderer
Sufro de infoxificación. Supongo que no soy el único: para aquellos que no estén familiarizados con la palabreja -aun no registrada en la RAE-, aquí una definición de quien la acuñó: “exceso informacional, de intoxicación informacional, en la que tienes más información de la que humanamente puedes procesar y, como consecuencia, surge la ansiedad“. Así que infoxificación es el concepto que podría definir mi sensación con Making a Murderer.

Es la serie de Netflix de la que todo internet habla. Es “algo mas que una serie” suele leerse. Para variar, no estoy tan de acuerdo con tanta admiración.

Vayamos por partes, para no infoxificarnos:
Punto nº 1: ‘Cariño… ésto no es una serie normal’: no le mintáis a vuestra pareja si la queréis ver, sed honestos: Making a Murderer no es una serie, al menos tal y como la concebimos. Es un documental, con 10 partes. Imágenes reales, entrevistas a protagonistas, fotos de archivo, audios de conversaciones telefónicas interminables, etc.  Un trabajo fino, que llevaron a cabo durante 10 años. Si, 10 años, ¡qué brutalidad!. La misma brutalidad de un sistema policial, corrupto hasta en los donuts, que muy oportunamente denuncia este megadocumentaldediezpartes.

Making a murderer

Punto nº 2 : ‘Demasiado para el cuerpo’. Como cuando te pasas de sal, o de soja, o de pesto, o tostas demasiado el pan. Cuantas veces lo hemos oído: cantidad no es sinónimo de calidad. Pues eso, Making a Murderer precisamente tiene esa intención de realismo total y es tan “buena” que es -perdón por el taco- jodidamente insufrible. No es que no disfrutes, es que pasas malos ratos. Es sequedad de boca constante, es angustia, es asombro y rabia. Es no creerte lo que estás viendo. Un terremoto de emociones. Y es que no solo se trata de demasiada información, sino que esa información te explota emocionalmente, te subes por las paredes. Por eso es el paso siguiente a la “infoxificacion”: es la infoxificacion emocional. Te das cuenta que llevas quince minutos con la boca abierta y el corazón a 3 mil revoluciones cuando decides darte un respiro y darle al Stop. Asi que hay que estar emocionalmente muy desconectado o ser un Asperger para no sufrir viéndola.

Making a murderer 3
Steven Avery, el hombre que estuvo injustamente en la cárcel mas de 18 años

Y punto número 3. ‘Aquí me bajo yo’. Sí, lo confieso, la he dejado en el capítulo 6, y no sé cómo he aguantado hasta aquí. Lo hubiese dejado en el 3. Pero la “conciencia” me decia “sigue tio, que tú estas en tu sofá y este tio estaba en la cárcel“. Pero con esa saturación han conseguido que acabe por decir “oye me da igual como termina todo ésto“. Porqué últimamente cada vez que me la ponía quería que el capitulo terminase rápido y eso no es buen síntoma. Y ojo, no porque no sea mi estilo el documental, sino porqué no era sano, de verdad, me hacia fumar mas de la cuenta, comer compulsivamente, irme a dormir tenso… Ha sido insoportable y hasta aquí hemos llegado (quizás algún dia me pongo y la termino, pero lo dudo mucho. Me sumo a la iniciativa de dejar series que están muy valoradas, como decía este compañero en esta critica de Los Soprano)

Making a murderer 4

Y supongo que aquí tendría que haber un punto numero 4. ‘Vale tio listo, ¿cómo lo hacemos entonces?’ Alguien me podria señalar que el procedimiento adecuado seria “ver poquito cada día”. Pero ésto no es una cápsula de café para tomar lo justo. No es una receta con “añadiremos 100 gramos de violencia institucional y 3 cucharadas de manipulación mediática”. Este caso es tan bárbaro que la estrategia del poco a poco no da resultado.

Sé que lo estoy narrando con frialdad, cuando problablemente se trate de la historia mas bestia de la (in)justicia de USA. Asi que volvamos a la pregunta inicial, ¿como lo hacemos? Pues hay muchos ejemplos. Hay documentales denunciando situaciones complejas pero que hay un trabajo de selección, calificación, edición y de montaje que hacen mas “soportable” la situación – como espectador vaya. De hecho viendo Making a Murderer me ha venido varias veces a la cabeza un caso parecido, que ocurrió en Barcelona, un caso de corrupción y mentiras y trasgiversación premeditada, un caso lamentable, que terminó con la muerte de una chica que decidió quitarse la vida debido a una presión insoportable. Un caso espeluznante que se narra de manera muy acertada en Ciutat morta. (sinó lo habeis visto, ya tardais). Y es un ejemplo, donde se trata de contarnos “la verdad” sin saturar al espectador hasta tal punto que abandone la historia.

Ciutat morta
Uno de los fotogramas de Ciutat Morta

Se me ocurren casos de ficción televisiva también como un modelo perfecto para hablar de estos casos sin llegar al punto de saturar al espectador: justamente estas semanas se emite la 2nda temporada de “American Crime”, que te deja boquiabierto sí, pero te deja respirar almenos. Y en la serie hay un elenco de actores brutal, hay humor, hay una narración y unos diálogos que son una maravilla. Es detallista, y juega contigo: te hace sentir que lo sabes todo y luego patapam, de repente te giran la tortilla. Vaya, un placer como espectador. Y sin ir mas lejos se me ocurre otro ejemplo reciente,el de Spotlight, para ver que no todo es denunciar e informar, sino “cómo” lo haces. Y es ahí donde Spotlight lo ha hecho magistralmente, en el cómo. En definitva son casos donde la ficción nos ayuda a digerir, a entender. Y la conclusión es clara: hay casos que mas vale no saturar al espectador de realismo.

American crime
Escenas de la 2nda temporada de “American Crime”

Para terminar y no ser injustos, hay decir que es de aplaudir el trabajo periodístico de Making a Murderer, valiente, laborioso, afrontando muchos palos y presiones. Así que quizás vale la pena terminarla. Yo no he sido capaz. Pero lo dejo en vuestras manos:  si os va la droga dura ,probadla.