Crítica de Jimmy P. (2014)

Jimmy P. es una película de Arnaud Desplechin protagonizada por Benicio del Toro y Mathieu Amalric etc… La película es la historia clínica entre un indio y su doctor, en este caso un antropólogo francés.

Si os hacéis ilusiones con esta película os podéis llevar un buen chasco. Y no es para menos. Esta es una película que en sus comienzos es prometedora pero a medida que pasa el metraje uno se lleva una gran decepción. Jimmy P. (Benicio del Toro) es un indio Pies negros que tiene una serie de jaquecas y acaba en un hospital psiquiátrico donde será tratado por un antropólogo especializado en cultura india. El «doctor» es Mathieu Amalric personaje que participará en la trama de la película. De él sabemos la relación con su señora, historia que ni nos va ni nos viene. Todo en la película parece que funciona independientemente del espectador, se dan detalles de cosas que no parecen tener que ver con la historia que se nos narra.

La película se la recomiendo a todas aquellas personas que empiecen la carrera de psicología y más interés no tiene. Mediante sueños y experiencias pasadas en la guerra y en el entorno familiar Jimmy se adentrará paso a paso en sus traumas psíquicos hasta descubrir quizás cuál es la causa de sus dolencias. La terapia no tiene más finalidad que hacer que Jimmy sea consciente de cual es la causa etiológica de sus dolencias. La relación entre paciente y doctor es la más fría que he visto nunca en la pequeña pantalla. Ni atisbo de afectividad entre estos dos personajes. Parece que el francés no tiene sangre en las venas, y el indio sólo sonríe una vez. Eso sí: el historial clínico está muy bien explicado y paso a paso se va abriendo paso la posible cura del paciente. Recomendada para terapeutas psicoanalíticos.

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La verdad es que la película es muy fría. Si Jimmy P. está atrapado nosotros lo estamos más: asistimos a una peli que nos ha dejado indiferentes. Sabiendo que la película tiene a dos buenos actores nos sorprende aún más la poca chispa que transmite este film. Y la música hecha por Howard Shore brilla por su ausencia. Ni más ni menos. Aunque si queréis una muestra de este compositor solo tenéis que teclear su nombre en Youtube y allí encontraréis muchas de las composiciones que hizo para El Señor de los anillos. Porque de este film parece que el señor estaba distraído o simplemente no estaba porque yo no soy capaz de escuchar la música en esta película (aparte que no encontraréis nada de él en el susodicho portal de vídeos). Quizás sí en iTunes. Y el director parece que lo ha logrado: cero por ciento de arte y un cien por cien de ciencia aburrida. Os dejo huérfanos de música. Otra vez será.