Discursos Memorables del Cine (Parte II)

Discursos
Hace unos días comencé con la sección Discursos Memorables del Cine, realizando la primera parte. Puse algunos discursos que todos hemos visto alguna vez y, en caso contrario, deberían ser vistos. Aun así, creo que ya va siendo hora de continuar, y dado que la Parte I fue un pequeño aperitivo, hoy tocará platos fuertes. Empezamos:

Hugo Weaving: V de Vendetta.

Empezamos fuerte en Discursos Memorables del Cine (Parte II), con uno de los mejores discursos, sin duda. El personaje V (interpretado por Hugo Weaving) hace un reclamo a los ciudadanos ingleses para que se alcen contra el dictador Adam Sutler, y no sigan siendo víctimas del sistema totalitario que hay implantado en su país. Por lo que destaca este discurso es la forma de oratoria que expresa V: al principio se trata de una charla tranquila, como si discutieras con un amigo los problemas que hay en la sociedad, y siempre con educación al receptor que lo está viendo; y más adelante, casi al final, la intensidad lo sube, pero moderadamente, sin sobresaltos exagerados. Se podría comparar con una charla que tienes con tu profesor de filosofía: habláis de temas actuales y él te hace ver una verdad que creías que era imposible, pero te ilumina el camino. Bueno más que un profesor de filosofía, sería un mesías moderno.  Me quedaría con la frase: “…Pero, la verdad sea dicha, si estáis buscando un culpable, sólo tenéis que miraros al espejo. Sé por qué lo hicisteis, sé que teníais miedo…”.

Brad Pitt: El Club de la Lucha.

Seguimos dándole duro. Esta vez toca un discurso que seguro que teníais ganas y que no podía faltar. En esta ocasión, el discurso es breve para mi gusto, pero el mensaje es claro: despertar del mundo del consumismo. Allá por donde interpreta, Brad Pitt deja discursos inspiradores (como ya se vio en la Parte I con Malditos Bastardos), y éste no iba a ser menos. Aquí, el tono del discurso no es alto o alzado. Lo único que hace es quejarse de la sociedad en la que vive y hacer entrar en razón a sus seguidores para cambiarlo. Se trata de una charla con tu colega esporádica, quejándote de todo lo que quieras, e intentas ponerle remedio de forma radical, así es como lo veo yo. Me quedaría con esta frase: “… Nuestra guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida…”.

David Wenham: 300.

Ahora sí que toca hablar de tipos duros, más que el hierro de sus espadas. Sí, los espartanos pueden contra cualquiera, y ya de por sí tienen voluntad y fe en sí mismos, con el discurso recitado por Dilios (interpretado por David Wenham) los espartanos se motivan más que nunca y se enfrentan con más furia hacia los soldados persas de Jerjes. La función del personaje Dilios en la película es narrar la Batalla de las Termópilas mediante su experiencia, recordar a su rey Leónidas y hacer que los soldados a su mando luchen por sus tierras contra los persas. En este caso, destaca el discurso final, dividido en dos partes: la primera hace alusión a la batalla que el personaje vivió año atrás, recitándolo de forma melancólica y suave ante ciudadanos espartanos. En cambio, en la segunda parte, Dilios recita su discurso de forma motivadora, haciéndole ver a los espartanos el miedo que sienten los persas frente a ellos, y eso sí, recordando la batalla que hizo empezar todo y por la que están dispuestos a honrar. Me quedaría con este momento: “No deseaba homenajes, canciones, monumentos o poemas de guerra y valor. Su deseo era sencillo: sólo recordadnos”.

R. Lee Ermey: La Chaqueta Metálica.

Algunos pensarán que este discurso que viene a continuación no sería un discurso tal y como tenemos en mente. Para mí, sí. Ya hay que destacar que R. Lee Ermey fue sargento-instructor de artillería, y años más adelante se convirtió en actor. Por lo que destaca aquí el actor es por la furia y dureza que suelta el discurso, además de la cara de mala leche que pone en primer plano de la película. Su misión es hacer a sus nuevos reclutas unos soldados dignos y, si con ello tiene que insultarles y ponerles firmes cada dos por tres, así lo hará. Son muchos los momentos eufóricos que tiene a lo largo de La Chaqueta Metálica, incluso señalaría algunos como graciosos. Pero este discurso merece ser mencionado, además de que entran ganas de ser como él y soltárselo a cualquier persona que odies y ponerle en su sitio. La frase que más me gusta es: “No sabía que una mierda pudiera ser tan alta”; básicamente me gusta porque me reí demasiado al oírla.

Leonardo DiCaprio: El Lobo de Wall Street.

Ya de por sí, el título de la película lo dice todo: un hombre que arrasa todo por su paso para su mayor beneficio. Para ello adiestra a sus empleados como si fuera sus cachorros con el fin de poder convertirlos como él, y sacar más beneficio aún, como si fueran una manada. Leonardo DiCaprio lo borda en este papel, y los discursos que suelta cada dos por tres a sus empleados son motivadores. Te puede decir cualquier chorrada, pero tú te la tragas y hace que te entre más ganas de estafar. La intensidad y el tono con el que lo dice son soberbios, en ningún momento hace que te duermas, y aunque hay veces que el tono lo baja, luego lo intensifica más y hace que sea más épico. El momento clave con el que me quedo de este discurso es cuando le dice a sus empleados que tienen que vender el mayor número de acciones de una empresa, hasta que revienten de comprar, y sin tener compasión en hacerlo. Y como no la frase con la que me quedo es: «Os diré una cosa: no hay nobleza en la pobreza. He sido un hombre rico y he sido un hombre pobre, y  prefiero ser rico todas las veces.»

¿Creéis que acaba aquí? Todavía quedan algunos reservados para la próxima parte. Hasta entonces, espero que os haya gustado esta segunda parte y esperéis con ganas la siguiente, que puede que sea la última de esta sección. ¡Hasta la próxima!