Discursos Memorables del Cine (Parte I)

Discursos Memorables del Cine (Parte I)
Muchas son las películas que se nos han quedado grabadas en la cabeza, ya sea por las actuaciones, efectos especiales, dirección, bandas sonoras, entre otras muchas virtudes. Pero si algo es por lo que admiro el cine es por las sorpresas que se nos puede presentar de imprevisto, entre ellos discursos que pueden hacer sentirte bien o mal, motivado o desilusionado, pero sobre todo enganchado a la pantalla. Por ello, me gustaría comenzar la sección Discursos Memorables del Cine, disponiendo los que me parecen mejores y vídeos de dichos discursos. Empezamos:

Charles Chaplin: El Gran Dictador.

Ya de por sí Charles Chaplin, a lo largo de la obra cinematográfica El Gran Dictador, hace una crítica humorística de la situación de la II Guerra Mundial, aunque a la vez triste si lo analizamos. Por ello, la mejor forma de acabarla es mediante este discurso, que nos muestra que debemos estar todos unidos para conseguir paz, no discriminarnos unos a otros y enfrentarnos al opresor (en este caso a dictadores). La intensidad del discurso aumenta desde la mitad del discurso, expresando las ideas que muchos ciudadanos de la época pensarían, pero se sentían oprimidos para decirlo. Con ello, este discurso se merece estar en esta lista sin dudarlo y, sobre todo, comenzar la sección Discursos Memorables del Cine. Además, en la actualidad, muchos líderes de países deberían tomar ejemplo de sus palabras. Aquí no podría elegir parte favorita o destacable, ya que todo el discurso forma un todo inspirador.

Brad Pitt: Malditos Bastardos.

Nunca pensaría que Brad Pitt dijera un discurso tan motivador con el personaje que encarna en la película Malditos Bastardos, de Quentin Tarantino. Fue una sorpresa para mí descubrirlo. El objetivo del discurso es claro: decirle a sus soldados que su única misión es matar nazis, y entregarle un centenar de cabelleras de soldados nazis. En este caso, la intensidad del personaje no aumenta a lo largo del discurso, solo cuando comenta los objetivos de la misión. Eso sí, quejarse lo hace en la mayoría del discurso, y tiene claro que quiere eliminar a todo nazi mal nacido que se cruce en su camino. Me quedaría con la frase “… para enseñar a los nazis humanidad. Los nazis no tienen humanidad” ya que lo suelta de una forma asqueada, con ganas de dar miedo a sus enemigos y hacer sufrir a Hitler.

Samuel L. Jackson: Pulp Fiction.

Solo puedo decir de este discurso que es espectacular, sí señor. Ya de por sí Samuel L. Jackson hace el papel a la perfección en Pulp Fiction, y no sé por qué pero me da que en las películas de Quentin Tarantino tiene que haber algún tipo de discurso cojonudo. Volviendo al tema que nos concierne, el actor hace a la vez un papel de “clérigo negro” cuando lo suelta, y da gusto oírle la verdad, siempre que no te apunte con una pistola claro. Este pequeño discurso lo suelta dos veces a lo largo de la película: la primera vez lo dice enfadado, muy enfadado, y gusta mucho; la segunda lo dice de una forma más filosófica, como si intentara buscar su verdadero significado a lo que está diciendo. Está claro que me quedo cuando cita el versículo de Ezequiel 25/17, y al final suelta su cólera e ira a la vez que lo dice, con esa expresión de enfado que todos queremos hacer en algún momento de nuestras vidas cuando nos cabrea algo demasiado.

Al Pacino: Pactar con el Diablo.

En serio, el poder de convicción que tiene Al Pacino en este discurso es abrumador. Aparte de criticar a Dios y la religión cristiana en la película Pactar con el Diablo, hace que no te sientas culpable por todo lo malo que hayas podido hacer en el pasado. Su papel en esta película es el del mismísimo Diablo (como el nombre de la película indica) pero un diablo carismático y brillante, con un poder de la oratoria que asusta. Creo que Al Pacino podría enseñar clases de oratoria sin ningún problema. Además esos gestos que acompañan al mal genio que sobresale durante este breve discurso, hace que te den ganas de pecar hasta la muerte si te juntas con este personaje. Me quedaría, sin duda, con esta parte: “Él dispone las reglas y el tablero, y es un auténtico tramposo: mira, pero no toques. Toca, pero no pruebes. Prueba, pero no saborees.” Su personaje admira al hombre tal y como es, sobre todo por sus defectos; y hará todo lo posible para que hagas los mayores errores de tu vida. Con ello, he querido introducirlo en Discursos Memorables del Cine, y cerrar esta primera parte.

Si os ha parecido poco, no os preocupéis. Todavía quedan muchos Discursos Memorables del Cine por descubrir, y que muy pronto continuaré poniendo. Mientras tanto, espero que os haya gustado este aperitivo y lo hayáis disfrutado tanto como yo.