Crítica a Tarde para la Ira (2016): Realismo sucio

Tarde para la Ira
Nombre: Tarde para la Ira |  Dirección: Raúl Arévalo | Guión: Raúl Arévalo, David Pulido | Reparto: Antonio de la Torre, Luis Callejo, Ruth Díaz, Raúl Jiménez, Font García, Manolo Solo, Alicia Rubio | Fotografía: ARnau Valls Colomer | Montaje: Ángel Hernández Zoido | Arte: Antón Laguna | Música: Lucia Godoy, Vanessa Garde | Productores: Beatriz Bodegas | Productora: Agosto la Película, La Canina Films, Film Factory | Distribución: eOne Films | Duración: 93 min.

El actor Raúl Arévalo debuta como director con Tarde para la Ira, presentada en el Festival de Venecia donde ha gustado mucho. Raúl Arévalo irrumpe con fuerza en el cine negro haciendo el relato de una obsesión.

Tarde para la Ira nos cuenta una historia de venganza. Un atraco a una joyería se salda con la muerte de una mujer y con la entrada en prisión de Curro durante 8 años. A su salida se encontrará con José, que se ha  incorporado a su familia y una situación inesperada. Este encuentro será el principio de todo.

Tarde para la Ira
Tarde para la Ira tiene dos protagonistas José y Curro

Tarde para la Ira se cuece lentamente, nos da la oportunidad de ir barajando las distintas posibilidades que nosotros mismos imaginemos porque al principio no sabemos ante que estamos.

La película nos va enseñando, con mucho acierto, a cada uno de los personajes ya que es vital saber quién es quién y el lugar que ocupan. Esta parte es muy importante para comprender lo que va a ocurrir cuando Curro (Luis Castejón) vuelva a sus vidas, y el ritmo empiece a subir y todas las piezas encajen.

Tarde para la Ira
José no se inmuta pase lo que pase

José (Antonio de la Torre) es un hombre callado, que pasa muchas noches despierto delante del ordenador y parece tener un sentimiento especial por la hermana del dueño del bar que normalmente frecuenta. José está sólo y en ese bar encuentra la compañía que le hace más llevadera su soledad.

La venganza conlleva violencia, pero una ventaja que veo en la película, es que no incide sobre ella más de lo necesario, no se regodea en el sufrimiento ni en la sangre.

El personaje de De la Torre es el encargado de transmitirnos mucho con su mirada, es un hombre de pocas palabras y gesto inmutable con un secreto en su interior.

Tarde para la Ira
Raúl Arévalo, el director dando instrucciones a De la Torre

Todos los actores y actrices de la película hacen un papel estupendo, Arévalo ha sabido rodearse de personas que dan mucha credibilidad a la historia.

Las imágenes están rodadas en planos secuencia y cámara en mano utilizando primeros planos.  La banda sonora es simple y corta, una banda sonora muy rumbera. El guión escrito durante 8 años  es sencillo y sin rodeos.

Tarde para la Ira 02
Baile de seducción

Aunque el argumento no es novedoso, esa sensación de ponerte en la piel del vengador sintiendo lo que él puede sentir cuando va poniendo a todas las personas en el sitio que le corresponde y la adrenalina que su cuerpo genera al ir consiguiendo su objetivo, no tiene precio.

Me gustan mucho estas historias, la sensación de justicia aunque sea en la gran pantalla es para mí una satisfacción que aplaca lo que en la vida real ocurre, esa justicia que se desvanece entre burocracia y plazos, y, de momento, ver películas de venganza no es delito. Nuestro refranero es rico definiendo a la venganza: «Ojo por ojo, diente por diente» pero también » Ojo por ojo, todo el mundo ciego».

Vayan a verla, les gustará seguro, el cine patrio es bueno y para muestra un botón. Hagan sus apuestas: ¿Cuántos Goya ganará la ópera prima de Raúl Arévalo?