Crítica de Malas Madres (2016)

Malas Madres
Malas Madres | Director: Jon Lucas, Scott Moore | Guión: Jon Lucas, Scott Moore | Música: Christopher Lennertz | Fotografía: Jim Denault | Reparto: Mila kunis, Kristen Bell, Kathrvn Hahn, Christina Applegate, Annie Mumolo, Jada Pinkett Smith, Jay Hernández, David Walton, Clark Duke, Oona Laurence, Wendell Pierce, Eugenia Kuzmina, Emiay Anthony, Christina DeRosa, Jay Jablonski, Billy Slaughter, Mike R. Moreau, Hawn Tran, Martha Stewart | Productora: Block Entertainment, Merced Media Partners, PalmStar Media, STX Entertainment | Género: Comedia |Duración: 101 min.

Malas Madres es una película perfecta para un domingo por la tarde que no para de llover. Nos encontramos ante una comedia típica americana. Nos cuenta la vida acelerada de las madres encargadas de las tareas domésticas, los hijos y un trabajo remunerado fuera de casa. Entretenimiento puro y simple.

Malas Madres en principio puede parecer superficial. Pero si rascas un poquito la crítica es evidente y constante en cada una de las situaciones por las que navegan las protagonistas.

Malas Madres
Escena muy divertida que se produce en el supermercado

No solamente los hombres son capaces de montar una juerga monumental, las mujeres somos muy divertidas. El hecho de que la maternidad llegue a tu vida no es premisa para que te vuelves sosa y amargada. De esto queda constancia en varias escenas.

Nos encontramos muchos perfiles a lo largo de la historia. Amy (Mila Kunis) es una madre trabajadora. Está agotada por la presión a la que se encuentra sometida. En lugar de trabajar fuera de casa a tiempo completo, se ha pedido una reducción de jornada para atender a su hija y a su hijo, dos criaturas caprichosas y malhumoradas. Luego nos encontramos a  Kiki (Kristen Bell), madre de cuatro hijos. Está siempre agotada y subyugada a un marido exigente. La querida Carla (Kathryn Hahn) es una madre soltera a la que le gusta mucho el sexo y que se quedó embarazada sin esperarlo.

Malas Madres
El estrés diario puede acabar con cualquiera

Amy tiene que soportar cada mañana cuando deja a su prole en la escuela a Gwendolyn (Christina Applegate). Es la presidenta del AMPA y la que dirige realmente el colegio. También pone firme tanto a madres como a funcionarios. Pero esa soberbia esconde un problema de soledad y de infelicidad patente el cual dará mucho juego a lo largo de toda la historia.

Todas ellas se rebelarán contra la tiranía del estereotipo de “madre perfecta“. Con ello nos proporcionarán escenas donde la risa y la sonrisa serán constantes.

Una idea hay que tener clara. Aún siendo un tema potente donde “hurgar“, los guionistas se han quedado muy en la superficie para conseguir esa risa fácil con sus diálogos absurdos. Pero para quien quiera realizar una buena película, el filón es enorme tratándola como drama o como una comedia genialmente subversiva.

Malas Madres
Cuando una se dedica a los demás se olvidan algunas costumbres

Lo menos creíble para mi es el personaje masculino, un hombre viudo guapo y bien formado, dulce y comprensivo, enamorado de Amy desde hacía tiempo. Todo el argumento en mayor y menor medida lo podemos comprender e incluso justificar, pero el romance con el guapo no se lo cree nadie.

Me gusta ver en la pantalla a las mujeres como personas independientes capaces de intentar compaginar todo. Pero a veces es difícil llegar ya que la dura realidad supera a cualquiera. Hay que advertir  que en la película hay palabras malsonantes, actitudes fuertes, escenas vulgares. Si todo esto lo pones en una coctelera y lo agitas un poquito resulta que al verterlo en la copa está lleno de burbujas que se te suben a la cabeza y te hacen reír.

Los encargados de elaborar el guión y de dirigirla son dos hombres, Jon Lucas y Scott Moore. Así que estamos de enhorabuena por partida doble, una comedia donde las protagonistas son mujeres y además escrita por dos hombres.

Malas Madres
Han elegido muy bien al guapetón de la película ¿No creéis?

Malas Madres no ahonda demasiado en los sentimientos de las protagonistas. Su objetivo es causar risa al público desarrollándose varias historias secundarias que no están bien rematadas. Entre ellas el ligoteo entre Amy y el papá viudo guapo y musculado, o el enfrentamiento entre Kiki y su esposo subyugador.

Nos encontramos con una música divertida y movida, acorde al argumento. Os hará bailar aunque no os guste.

Un apunte muy importante, quedaros hasta después del final donde nos encontramos con las protagonistas y sus madres en la vida real, es lo que más emocionó de toda la película.

Lo mejor: película lista para la risa.

Lo peor: el tratamiento de un tema muy importante.