Crítica de American Beauty (1999)

American Beauty

Nombre: American Beauty | Año: 1999 | Dirección: Sam Mendes | Productora: Dreamworks Pictures | Guión: Alan Ball | Música: Thomas Newman | Fotografía: Conrad L. Hall| Reparto: Kevin Spacey, Annette Bening, Thora Birch, Mena SuvariWes Bentley| Género: Drama/Comedia| Duración: 122 min.

American Beauty se considera una de las mejores producciones de los 90 y una de las mejores opciones cinematográficas para despedir al milenio. Comedia dramática sobre la familia media norteamericana y película de agudo contenido sensitivo, American Beauty se ha convertido ya en un film de culto. 

Guion e historia:

American Beauty consiguió adueñarse de una amplia cantidad de -más que merecidos- premios : 5 Oscars, 3 Globos de oro, 6 premios BAFTA, además de diversas nominaciones en festivales europeos de otra índole. Entre ellos se encuentran premios a su guion , que funciona como motor principal del film. American Beauty pone en juego dos realidades enfrentadas en la vida cotidiana de la sociedad primermundista contemporánea: por una parte el comportamiento correcto, lógico, moderado, y en frente el más puro cerebro reptiliano.

Lo interesante reside en lo comprensible que resulta para cualquier espectador este dilema, pues el planteamiento es sencillo y crea fácilmente un lazo empático en su visionado. El ser humano colocado en la sociedad actual se enfrenta así a la paradoja que se produce en este conflicto, pues el bienestar reside en valores como la libertad, la irreflexión y el atrevimiento, mientras que las ataduras laborales, el deber y la obligación destrozan la autonomía humana. Este problema se ha llevado también -aunque desde otras perspectivas- en grandes títulos clásicos como Metrópolis de Fritz Lang (1927), Alguien Voló sobre el Nido del Cuco de Milos Forman (1975) o en algunos más recientes como Irrational Man del viejo Woody (2015). American Beauty me resulta una de las maneras más sencillas -y a su vez geniales y eficaces- de plantearlo.

American

Banda sonora, fotografía, dirección artística:

Si bien la historia resulta el motor, la energía necesaria para mover ese instrumento reside en su fuerte concepto artístico y sensitivo. ¿Qué mejor manera hay de apostar por un ser humano natural e impulsivo que la experiencia artística, contrapunto natural de la lógica científica? La OST es abundante y, combinada con unos travellings paulatinos, convierten algunas escenas en una regalo tanto para los ojos como para los oídos. El trabajo fotográfico de Conrad L. Hall apuesta por la sencillez del plano, sin embargo aparecen también secuencias en las que se proyectan deseos límbicos con otro tipo de tempo y de puesta en escena. El resultado final es sorprendente, pues es uno de los casos en los que una pequeña historia logra transmitir emociones de una forma torrencial.

American

Interpretaciones:

Kevin Spacey se sale. Si ya de por sí lo considero un artista con una gran expresividad en su serena mirada, en American Beauty saca lo mejor de él para poder llevar el cambio de vida que se produce en Lester. Annette encarna con soltura a la madre estresada y desesperada; las actuaciones de la pareja de amigas cumplen con su papel aunque destaco sobre todo a Mena Suvari que consigue seducir hasta al más frío de los espectadores. Bentley es quizá el que menos llamó mi atención aunque posee la mirada perfecta para el personaje, y Chris Cooper logra que odiemos al estricto e intolerante padre de familia.

American

American Beauty es uno de los mejores trabajos sobre el sentido que he podido disfrutar. Su forma de emplear una fuerte filosofía de vida y unos matices bellos y profundos es propia del genio, pues en ningún momento se convierte en un trabajo forzado o aparatoso. El film es una obra que con pocas palabras dice mucho más que muchos libros de cientos de páginas: habla sobre las sensaciones, sobre el odio y el amor, sobre el hastío cotidiano, sobre los impulsos, sobre el cambio, sobre el atrevimiento… También se convierte en un zasca para todas esas madres y esos padres de familia perfeccionistas, acomodados y repletos de preocupaciones que terminan preguntándose por qué sus vidas son tan aburridas. Y necesaria, como las necesidades de los propios personajes dentro de la película para sentirsen a gusto y completos, para salir de esa vacuidad con la que arrancan la historia… Sam Mendes y todo el equipo han conseguido plasmar de una de las mejores maneras posibles la vida social actual, algo que a priori resulta demasiado amplio como para poder meterlo en un guion de 122 páginas.

Recomendadísima. Es una de esas películas que todo el mundo debería ver al menos una vez, pues, además de su profunda belleza, habla sobre la vida y sobre cómo vivirla.

Lo mejor: Su filosofía de vida. Me encanta ver lo efectivo que resulta en muchas ocasiones el ser irreflexivo.

Lo peor: Su premisa vive cada día como si fuera el último puede resultar una quimera para algunos.

“Aquí me tienen, cascándomela en la ducha… Para mí, el mejor momento del día. A partir de aquí, todo va a peor.” (Lester Burnham).