Adiós a Gene Wilder, maestro del humor absurdo y políticamente incorrecto

Gene Wilder

Gene Wilder, uno de los grandes iconos del cine de Hollywood durante la década de los 70, ha fallecido a los 83 años en su casa de Stamford, en el estado de Connecticut (Estados Unidos) por el alzhéimer que padecía. 

La particular sonrisa de Gene Wilder se apagó de repente este pasado lunes, pero sus más fieles admiradores podrán disfrutar siempre de Wilder gracias a las cerca de treinta películas que protagonizó y en las que nos dejó patente su enorme facilidad para arrancar las risas del público. El popular cómico estadounidense fallecía a los 83 años por complicaciones producidas por el alzhéimer, que ya sufría desde hacía tres años. A lo largo de su amplia carrera, donde trabajó como actor, director, productor, y guionista, Jerome Silberman (su verdadero nombre), pero más conocido por su nombre artístico Gene Wilder, destacó en los años sesenta y ochenta en el género de la comedia, ante todo en las obras del emblemático Mel Brooks.

Jerome Silberman nació en una familia de inmigrantes de origen ruso y comenzó su trayectoria como intérprete en los años sesenta en Broadway. Así, Wilder participó como actor en representaciones de obras como El amante complaciente o Alguien voló sobre el nido del cuco. Tras varios años por las tablas de los teatros, su debut en el cine llegaría con un pequeño papel en la película de culto Bonnie and Clyde (1967), dirigida por Arthur Penn y protagonizada por Warren Beatty y Faye Dunaway, interpretando a un trabajador de una funeraria que es raptado por la pareja.

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Gene Wilder durante el ensayo de una obra teatral en Nueva York en 1996

Nos hizo reír a todos con su singular físico, dotado de unos expresivos ojos saltones y de un cabello rubio y rizado, sin ningún lugar a dudas, en El jovencito Frankenstein, la parodia del clásico de terror que llevó a ser nominado al Oscar a mejor guión adaptado junto a Mel Brooks. O la jocosa No me chilles que no te veo (1989), junto a Richard Pryor, su pareja cómica en otros tres filmes: El expreso de Chicago (1976), Locos de remate (1980) y No me mientas… que te creo (1991). Eternamente será recordado también por encarnar al chocolatero Willy Wonka en Un mundo de fantasía (1971), papel que Johnny Depp retomó en Charlie y la fábrica de chocolate en 2005, la adaptación de Tim Burton sobre el clásico de Roald Dahl.

Amigos y compañeros de Hollywood han llorado su pérdida y han querido despedirle a través de las redes sociales con palabras de cariño y gratitud. Mel Brooks, director y amigo con el que trabajó en Los productores (1967), Sillas de montar calientes (1974) y El hermano más listo de Sherlock Holmes (1975), entre otras, ha escrito en su cuenta de Twitter:

Fue uno de los grandes talentos de nuestra época.

Me bendijo en cada película que hicimos con su magia y con su amistad.

Russell Crowe, para el que Wilder fue un referente en su juventud, también ha expresado sus condolencias y lo ha tildado de genio. Crowe ha recordado que vio en el cine hasta siete veces Sillas de montar caliente con sus compañeros de colegio.

Stephen Fry también ha calificado al cómico de genio y el director James Gunn (Guardianes de la galaxia), ha declarado que Wilder era “la mayor estrella del mundo”, y que siempre estará “agradecido por su trabajo, su vida y su humor”. Por otra parte, la actriz Olivia Wilde ha querido agradecer que “se detuviese la Tierra durante un tiempo”.

Jim Carrey ha escrito que era “una de las energías más divertidas y dulces que han tomado forma humana. Si hay cielo, él tiene un Billete Dorado”.

Gene Wilder se describió a sí mismo como “un neurótico que se desvió entre la histeria y la ternura ingenua”.Wilder se puso tras la cámara un total de cinco ocasiones; Se estrenó como realizador en El hermano más listo de Sherlock Holmes (1975), seguido de filmes como El mejor amante del mundo (1977), Los seductores (1980), La mujer de rojo (1984) y Terrorífica luna de miel (1986), películas que también protagonizó. La más famosa de ellas es La mujer de rojo (1984), con la imponente Kelly Lebrock al cargo del reparto y el tema de I just called to say I love you que compuso Stevie Wonder para una banda sonora excelente e inolvidable.

Casado en cuatro ocasiones y padre de una hija, GEne Wilder dejó el cine por voluntad propia en el año 1999 para dedicarse exclusivamente a realizar acciones humanitarias. La muerte de su tercera esposa en 1989, la actriz Gilda Radner, debido a un cáncer de ovarios, le afectó profundamente y desde entonces luchó contra esta enfermedad. Quien colaboró en esta tarea activamente fue su actual esposa, Karen Boyer. Su última aparición frente a las cámaras fue en 2003, cuando colaboró como invitado en un par de episodios de la serie de la NBC Will y Grace, una actuación que le hizo merecedor de un Emmy.

Según informa un portavoz de la familia, no habían querido sacar a la luz la enfermedad que estaba padeciendo el actor para no causar preocupación entre “todos aquellos niños que al verle sonreirían y dirían: ¡Es Willy Wonka!. Gene Wilder no podría soportar que hubiera una sonrisa menos en el mundo”, ha manifestado su sobrino.

Adiós Gene Wilder. Siempre en nuestras memorias y en nuestros corazones.

Rubén V. García

Rubén V. García

Estudiante de Telecomunicaciones, que le encanta el mundo del cine conservador, curioso y con muchas ganas de aprender. Aprendiendo poco a poco del mundo de los audiovisuales en modo autodidacta.